Baena decide ante Uruguay, confirma a Luis de la Fuente y deja a España como primera de grupo
España venció 1-0 a Uruguay en un partido duro, físico y cerrado. Álex Baena, MVP y autor del gol decisivo, dio la razón a Luis de la Fuente y dejó a Valverde y a Bielsa fuera del Mundial.
POST-PARTIDOMUNDIALSELECCIÓN ESPAÑOLA
Redacción
6/27/20265 min read


España no ganó para enamorar, ganó para competir. Y en un Mundial, muchas veces, eso vale más que cualquier exhibición. La Selección venció por 1-0 a Uruguay en el Estadio Guadalajara y cerró la fase de grupos como primera del Grupo H, con siete puntos, dejando por el camino a una Uruguay que llegó al partido obligada a ganar y terminó eliminada entre frustración, polémicas y tensión.
No fue una noche de fútbol brillante. No fue un partido de posesiones eternas convertidas en ocasiones claras, ni de ataques desatados, ni de superioridad estética. Fue otra cosa: un duelo incómodo, físico, áspero, de piernas fuertes, presión alta y mucha disputa. Justo el tipo de partido en el que no basta con jugar bien. Hay que saber sufrir, escoger los momentos y tener a alguien que aparezca cuando todo está trabado.
Ese alguien fue Álex Baena.


El jugador del Atlético de Madrid fue nombrado MVP con total merecimiento. No porque firmara una actuación de fantasía, sino porque hizo lo más difícil en una noche cerrada: decidir. En el minuto 41/42, encontró un espacio cerca del área, giró rápido y sacó un disparo que acabó superando a Fernando Muslera, con error claro del portero uruguayo incluido. Pero para que haya error, antes tiene que haber intención. Y Baena la tuvo. Remató, asumió responsabilidad y cambió el destino del partido.
Su MVP tiene mucho sentido. España necesitaba personalidad, no adornos. Necesitaba un futbolista capaz de interpretar que el encuentro no estaba para lucirse, sino para competir. Y Baena lo entendió mejor que nadie. Además del gol, fue importante a balón parado, generó peligro en varios envíos y dio continuidad al plan más físico que planteó Luis de la Fuente ante una Uruguay diseñada para apretar, morder y llevar el partido al barro.
Y aquí hay que detenerse en el seleccionador. Porque Luis de la Fuente no se equivocaba al llevar a Baena convocado. Recibió críticas, especialmente porque el futbolista no venía de hacer su mejor temporada en el Atlético de Madrid, pero el técnico volvió a demostrar que no siempre convoca solo por el ruido del momento. A veces convoca por lo que sabe que un jugador puede dar en contextos concretos. Y este partido era exactamente uno de esos contextos.

Baena le dio la razón. Y se la dio en un escenario grande, ante una selección exigente y en un partido de máxima presión. Ojalá este gol, este MVP y esta noche le sirvan también a nivel mental. Porque el talento está ahí, pero el fútbol no siempre depende solo de las piernas. La confianza pesa. El estado anímico pesa. Y quizá esta actuación sea el impulso que necesitaba para recuperar su mejor versión de cara a la próxima temporada con el Atlético de Madrid.
España, por su parte, fue madura. No maravilló, pero controló. De la Fuente apostó por un once con más músculo, con Marcos Llorente, Mikel Merino, Rodri, Pedri y Baena por dentro, dejando de inicio fuera a perfiles como Dani Olmo o Nico Williams. La lectura era evidente: ante Uruguay no se podía regalar ni un duelo. Había que proteger la salida, igualar la intensidad y no permitir que el partido se rompiera demasiado pronto.
Uruguay lo intentó a su manera. Presionó arriba, buscó incomodar a España y trató de activar a Darwin Núñez, Maxi Araújo, Canobbio y Valverde en campo contrario. Durante varios tramos consiguió ensuciar el juego español, pero le faltó claridad. Mucha energía, poca precisión. Mucho ímpetu, poca pausa. Y ante una España que sabe dormir partidos, eso suele pagarse.
La segunda parte fue más de resistencia que de control absoluto. Uruguay empujó, Bielsa movió piezas, Muslera se quedó en el vestuario tras su error y Rochet entró al campo. Más tarde, Valverde fue sustituido en una imagen que no pasó desapercibida: visiblemente enfadado, frustrado y consciente de que el Mundial se le escapaba a su selección. España refrescó el centro del campo con Dani Olmo y Fabián Ruiz, buscando piernas, balón y oficio para cerrar el resultado.

Y entonces apareció también el otro partido: el de la polémica. Uruguay reclamó con fuerza una acción de De la Cruz sobre Nico Williams que para muchos merecía roja directa. El árbitro Ismail Elfath mostró solo amarilla, mientras desde redes se señalaba que la entrada era dura, sin una intención clara de disputar el balón y con uso excesivo de fuerza. El VAR no cambió la decisión y la jugada alimentó aún más la sensación de frustración uruguaya.


El final terminó de retratar el estado emocional de Uruguay. Agustín Canobbio fue expulsado en el descuento por una entrada dura, símbolo de una selección que acabó desquiciada. Uruguay se marchó del Mundial sin ganar a Arabia Saudí ni a Cabo Verde, y cuando llegó la final ante España tampoco encontró el fútbol suficiente para sostener su intensidad. Competir compitió. Jugar, bastante menos.
Y después llegó Bielsa. El técnico argentino, siempre intenso, siempre visceral, terminó el encuentro muy afectado por la eliminación. Según las imágenes que circularon tras el partido, se le vio enfadado con periodistas que esperaban para entrevistarle, en una escena que resumió el derrumbe emocional de Uruguay.

Baena: La peor pesadilla de Valverde
Pero si hay un capítulo especialmente picante, ese es el de Baena y Federico Valverde. La historia entre ambos ya venía cargada desde hace tiempo, y este partido añadió otra página con mucho morbo futbolístico. La afición rojiblanca no tardó en recordarlo en redes: Baena volvió a salir ganador en una noche clave y Valverde volvió a quedar señalado en una derrota dolorosa.


Este año, Baena ha sido una auténtica pesadilla deportiva para Valverde. Primero, por ese episodio en el Metropolitano en el que el uruguayo acabó regalando un balón que terminó en asistencia de Baena en un derbi doloroso para el Real Madrid. Después, por aquella acción en el Bernabéu que terminó con Valverde expulsado y que pesó en la pelea por el título. Y ahora, en el Mundial, Baena marcó el único gol del España-Uruguay, fue MVP y dejó a Valverde fuera del torneo.
El fútbol tiene estas cosas. A veces las historias se escriben solas. Y esta, desde luego, tenía todos los ingredientes: pasado caliente, duelo internacional, eliminación mundialista, gol decisivo y un MVP español con nombre propio.
España avanza como primera de grupo. No con fuegos artificiales, pero sí con oficio. La portería a cero, el equipo sólido, el grupo reforzado y Baena reivindicado. En un torneo largo, también hacen falta noches así. Partidos feos que se ganan. Partidos trampa que no te rompen. Partidos donde aparece un futbolista discutido y recuerda que tiene nivel, personalidad y golpeo para decidir.
Uruguay se va del Mundial envuelta en frustración. España sigue adelante. Y Baena, después de una temporada complicada, sale de Guadalajara con algo más que un gol: sale con una reivindicación enorme. Luis de la Fuente creyó en él. Baena respondió. Y Valverde, una vez más, volvió a cruzarse con la peor pesadilla posible.
