El Metropolitano deja la eliminatoria viva: Julián responde y Londres decidirá

El Atlético de Madrid empató 1-1 ante el Arsenal en la ida de semifinales de Champions, en una noche intensa, discutida y con una reacción rojiblanca que mantiene intacto el sueño de la final.

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Redacción

4/29/20263 min read

El Atlético de Madrid y el Arsenal firmaron un 1-1 en el Riyadh Air Metropolitano que deja la semifinal de Champions League completamente abierta. Todo se decidirá en Londres dentro de seis días, después de una ida tensa, trabada, muy de eliminatoria y marcada por dos penaltis: uno transformado por Gyökeres justo antes del descanso y otro convertido con personalidad por Julián Álvarez en el segundo tiempo.

No fue una noche de fuegos artificiales constantes, ni un partido tan abierto como el PSG-Bayern disputado ayer en la otra semifinal. Aquello fue un intercambio de golpes. Lo del Metropolitano fue otra cosa: una batalla de centímetros, contactos, presión, nervios y oficio. Un partido de esos que quizá no enamoran al espectador neutral, pero que explican perfectamente lo que significa estar a un paso de una final de Champions.

El Arsenal golpeó primero en el minuto 44, en una acción muy protestada por el Atlético. Gyökeres cayó dentro del área tras un contacto de Hancko y Danny Makkelie señaló penalti. Una decisión discutible, de esas que en una semifinal pesan el doble. El delantero sueco no perdonó y puso el 0-1 justo antes del descanso, dejando al Metropolitano encendido y al Atleti obligado a remar.

Y remó.

Porque el Atlético salió en la segunda parte con otra energía. Simeone movió piezas, entró Le Normand por Giuliano, Llorente adelantó metros y el equipo empezó a empujar al Arsenal hacia su área. Julián avisó de falta, Lookman empezó a encontrar espacios y Griezmann rozó el gol con una rosca maravillosa que se estrelló en el larguero. El Metropolitano olió sangre.

El premio llegó en el 56. Tras una mano de Ben White revisada en el monitor, Makkelie señaló penalti para el Atlético. Y ahí apareció Julián Álvarez. La Araña asumió la responsabilidad como si llevara toda la vida jugando este tipo de noches con la rojiblanca. Derechazo fuerte, seco, imposible para Raya. 1-1 y el estadio abajo.

Desde ese momento, el Atlético vivió sus mejores minutos. Presión alta, robos cerca del área rival, ocasiones de Lookman y un Arsenal incómodo, tocado, obligado a resistir. El Atleti tuvo fases para llevarse incluso algo más, especialmente con esa ocasión clarísima de Lookman en el 73, cuando recibió en el área y disparó demasiado centrado ante Raya.

Pero la Champions no regala nada. Julián tuvo que marcharse con molestias en el tobillo izquierdo, una preocupación evidente para Simeone y para todo el atlético, y el Arsenal volvió a crecer en el tramo final. Incluso hubo otro penalti señalado a favor de los ingleses, esta vez por una entrada de Hancko sobre Saka, pero el VAR corrigió la decisión y Makkelie acabó anulándolo. El Metropolitano lo celebró como un gol.

El tramo final fue de sufrimiento. Oblak tuvo que aparecer, Pubill se dejó el cuerpo para tapar un disparo de Trossard, Lookman bloqueó como pudo y Nahuel Molina rozó el gol con un trallazo en el añadido que Raya desvió sin que el árbitro concediera córner. Detalles. Siempre los detalles.

El 1-1 no es un resultado definitivo, pero tampoco es un mal resultado. El Arsenal se marcha vivo, sí, pero también se marcha sabiendo que no pudo tumbar al Atlético en el Metropolitano. Y el Atleti viajará a Londres con la certeza de que puede competir, de que puede hacer daño y de que esta eliminatoria está exactamente donde tenía que estar: abierta.

Ayer, PSG y Bayern enseñaron músculo en la otra semifinal. Hoy, Atlético y Arsenal enseñaron tensión, carácter y miedo a equivocarse. Son caminos distintos hacia el mismo destino: la final de Champions.

Ahora toca Londres. Y el Atlético, como tantas veces en su historia, tendrá que sufrir para soñar. Pero si algo quedó claro esta noche es que este equipo sigue de pie. Y mientras el Atleti siga de pie, la final sigue siendo posible.