Florentino Pérez convierte su rueda de prensa en un ajuste de cuentas contra la prensa, Barça, Atlético y críticos
El presidente del Real Madrid anunció elecciones, defendió su gestión y cargó con dureza contra periodistas y medios en una comparecencia bronca, sorprendente y por momentos impropia del máximo dirigente blanco.
ATLÉTICO DE MADRIDBARCELONAREAL MADRID
Redacción
5/12/20263 min read
Florentino Pérez compareció este martes en Valdebebas y lo que parecía una rueda de prensa institucional terminó convertido en un monólogo de más de una hora contra casi todo el mundo. El presidente del Real Madrid anunció la convocatoria de elecciones, confirmó que volverá a presentarse y aprovechó la ocasión para señalar a periodistas, medios de comunicación, opositores internos, reventas, LaLiga, el Barcelona, el caso Negreira e incluso el Atlético de Madrid.
La comparecencia dejó una sensación difícil de ignorar: Florentino salió enfadado, muy enfadado. Y aunque trató de vestir su intervención como una defensa del Real Madrid y de sus socios, por momentos pareció estar más centrado en ajustar cuentas personales que en explicar el delicado momento deportivo e institucional del club.


Uno de los momentos más tensos llegó con su ataque al diario ABC y a Relevo. Pérez acusó al grupo Vocento de haber impulsado un medio, según él, dedicado a atacar al Real Madrid, y recordó las pérdidas económicas que arrastró el proyecto. Puede que en el fondo haya datos ciertos sobre esas pérdidas, pero ver al presidente del Real Madrid hablar de esa manera, en plena rueda de prensa, resultó impactante. Más aún cuando acabó enzarzándose con Rubén Cañizares, periodista de ABC, en una escena impropia de un dirigente de su rango.
También fue especialmente desafortunado el comentario sobre una periodista del ABC, de la que dijo que no sabía “si sabe o no de fútbol”. El tono rozó, como mínimo, el micromachismo, y dejó una sensación desagradable en una comparecencia ya de por sí cargada de reproches.
Florentino también atacó a nombres propios del periodismo como José María García, Segurola, Relaño, Carreño o Juanma Castaño, a quienes situó dentro de una supuesta corriente antimadridista. Curiosamente, no hubo el mismo tono hacia otros perfiles mediáticos más cercanos al ecosistema blanco, lo que alimenta la sensación de que el presidente eligió muy bien contra quién disparar.
En lo deportivo, evitó dar explicaciones profundas. No quiso hablar de entrenadores ni de jugadores, pese a que el Real Madrid viene de una temporada muy pobre, con el equipo haciendo el ridículo en Europa y con un ambiente interno muy deteriorado. Más llamativo aún fue que, al referirse a la pelea entre Valverde y Tchouaméni, considerase peor la filtración que la propia pelea. Y, de paso, admitió que episodios así han ocurrido más veces durante sus años de presidencia. La frase, lejos de tranquilizar, abre más preguntas.

El presidente también recurrió al Atlético de Madrid para quejarse de lo que considera un trato injusto hacia el Real Madrid. Vino a decir que si el Madrid es presentado como “el malo”, qué deberían decir entonces otros clubes. Pero la realidad es que el Atlético recibe críticas a diario. Utilizarlo como escudo para defender al Madrid sonó más a desahogo que a argumento.

La conclusión es clara: Florentino Pérez quiso demostrar fortaleza, pero acabó ofreciendo una rueda de prensa bronca, excesiva y por momentos lamentable. Muchos madridistas la aplaudirán porque interpretarán que defendió al club. Pero la imagen fue la de un presidente montándose una película de enemigos externos para esquivar una evidencia: el Real Madrid atraviesa un momento deportivo muy delicado y su máximo dirigente no quiso asumir demasiada autocrítica.
Fue una comparecencia alucinante, casi al nivel de aquellos audios filtrados por El Confidencial, en los que se vio una versión mucho más cruda de Florentino Pérez. Esta vez no hizo falta ninguna filtración: habló en directo, ante todos, y dejó una rueda de prensa que será recordada más por el circo que por las explicaciones.


