La voz oculta de Melendi: cuando deja atrás el tono ronco y sorprende

Un repaso a las canciones en las que Melendi muestra su registro más limpio y emocional, desmontando el mito de que “no tiene voz” y destacando su versatilidad vocal a lo largo de su carrera.

MELENDIMÚSICA

Guanquer

5/2/20263 min read

En la conversación sobre Melendi hay un tema que aparece de forma recurrente: su voz. Durante años, parte del público ha reducido su identidad vocal a ese tono rasgado y reconocible que marcó sus inicios. Sin embargo, basta con rascar un poco más para descubrir que esa etiqueta se queda corta. El vídeo que planteas pone precisamente el foco en ello: en las veces en las que Melendi ha dejado a un lado la voz ronca para mostrar un registro más limpio, íntimo y emocional.

Un repaso a su “otra” voz

A lo largo de su discografía, hay varias canciones donde el artista asturiano se aleja de su tono más característico y apuesta por una interpretación mucho más clara y melódica. Ejemplos evidentes son:

  • “Con tu amor es suficiente” y "Que el cielo espere sentao”, ambas dentro del mismo proyecto

  • “Qué más puede salir mal” y “Premios Pinocho”, del disco Curiosa la cara de tu padre

  • “Corazón de peón”, perteneciente a Volvamos a empezar

A estas hay que sumar momentos más puntuales, como fragmentos de otras canciones o incluso interpretaciones especiales como el himno del Real Oviedo, donde también deja entrever ese registro más natural.

Lo interesante no es solo que existan estas excepciones, sino el patrón que comparten: todas ellas se mueven en un terreno más reflexivo, más pausado, menos “cañero”. Es ahí donde Melendi parece optar por despojar su voz de artificios y conectar desde otro lugar.

Una elección artística, no una limitación

Aquí entra una de las claves del debate. Durante años se ha repetido el argumento de que “Melendi no tiene voz”, una afirmación que, analizando su trayectoria, se cae por su propio peso. No solo ha demostrado tener diferentes registros, sino que además ha sabido elegir cuál utilizar en función del contexto de cada canción.

Su voz rasgada no es una carencia, es una herramienta expresiva. Y cuando decide no usarla, queda claro que también domina un tono mucho más limpio y controlado. Es, en esencia, versatilidad.

Evolución y confianza

Otro aspecto que se percibe con el paso del tiempo es su crecimiento vocal. Con cada disco, Melendi ha ido ganando seguridad, afinando matices y explorando nuevas formas de interpretar. Esa evolución no solo se nota en cómo canta, sino también en cómo escribe.

Porque si hay algo que acompaña a esa mejora vocal, es el nivel de sus letras. Más maduras, más elaboradas y, en muchos casos, más personales. Una combinación que refuerza la idea de que estamos ante un artista mucho más completo de lo que a veces se le reconoce.

¿Por qué no usa más ese registro?

La gran pregunta que deja el vídeo es casi inevitable: si ese tono funciona tan bien, ¿Por qué no lo utiliza más a menudo?

No hay una respuesta clara. Puede ser una cuestión de identidad artística, de estilo, o simplemente de lo que cada canción le pide en ese momento. Pero lo cierto es que ese registro más limpio tiene un atractivo especial. Conecta desde otro lugar, más cercano, más emocional.

Y quizá por eso mismo, cuando aparece, destaca tanto.

Conclusión

Lejos de ser un cantante limitado, Melendi ha demostrado a lo largo de su carrera que domina distintos registros y que sabe adaptarlos al mensaje de cada canción. Su voz ronca es solo una parte de su identidad, no el todo.

El problema no es que no tenga voz. El problema es quedarse solo con una versión de ella.

Y viendo ejemplos como estos, queda claro que todavía hay facetas por explorar… o, al menos, por reivindicar más a menudo.

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