Morata abre su corazón con Mario Suárez y deja una profunda reflexión sobre la salud mental
Morata repasó su carrera, su vínculo con el Atlético, sus momentos más duros y el peso de la salud mental en una entrevista imprescindible en El Camino de Mario.
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Redacción
6/11/20264 min read
Álvaro Morata concedió a Mario Suárez una de esas entrevistas que van mucho más allá del fútbol. Una conversación sincera, pausada y profundamente humana en la que el delantero repasó su carrera, sus heridas, sus contradicciones y su relación con el Atlético de Madrid, dejando una sensación clara: durante años se ha juzgado con demasiada ligereza a un futbolista que ha vivido mucho más de lo que se ve en un terreno de juego.

Antes de entrar en Morata, conviene detenerse también en Mario Suárez. Su proyecto en YouTube se está consolidando como un espacio diferente, cercano y necesario. Por El Camino de Mario han pasado nombres de enorme peso como Jordi Alba, Falcao, Diego Costa, Luis de la Fuente o Raúl García, y el exjugador está demostrando una enorme capacidad para generar confianza, escuchar y sacar conversaciones que difícilmente se ven en los formatos tradicionales. La entrevista a Morata es, probablemente, uno de los mejores ejemplos de ese trabajo.
Morata habló del Atlético con una honestidad que desmonta muchos prejuicios. Reconoció que marcharse del club rojiblanco fue el gran arrepentimiento de su carrera y explicó que el partido de Dortmund le rompió mentalmente. No fue solo una ocasión fallada: fue el peso de una ilusión, de una historia personal y de una presión que terminó pasándole factura. Confesó que llegó a estar medicado, que entró en depresión y que en apenas unos meses pasó de sentirse en el lugar en el que siempre había querido estar a salir del club por un sentimiento de culpa que todavía le duele.


También impacta su relato sobre la final de Copa del Atlético. Morata tenía entradas compradas, había hablado con Koke y quería ir con sus hijos para que vivieran lo que significa el Atleti. Pero al final canceló el plan por miedo. Miedo a un insulto, a una mala palabra, a que sus hijos vieran una situación desagradable. Es una escena que debería invitar a una reflexión profunda: ¿en qué punto estamos para que un futbolista no se atreva a ir a ver al equipo de su vida por inseguridad?

Su vínculo con el Atlético queda claro. Morata fue del Atleti, pasó por la cantera rojiblanca, no jugaba lo que esperaba, se marchó al Getafe y después apareció la oportunidad del Real Madrid. Y aquí también hay que ser honestos: el fútbol es un negocio, una profesión y una carrera de oportunidades. En aquella época, además, el Madrid era una potencia competitiva indiscutible y el Atlético no tenía todavía la dimensión de club top europeo que tiene ahora. Morata tomó decisiones profesionales, como hacen todos los futbolistas. Eso no borra sus sentimientos. Y aunque existen románticos como Totti, el cual es admirable, también hay gente que toma decisiones más con la cabeza que con el corazón.
De hecho, muchos esperaban que al desvincularse del Atlético se desentendiera del club o incluso cargara contra él. Ha ocurrido todo lo contrario. Morata sigue hablando del Atleti con cariño, con respeto y con una emoción evidente. Habla de Koke, del Cholo, de lo que representa el club y de cómo le gustaría que sus hijos entendieran esa forma de vivir el fútbol. Puede gustar más o menos como delantero, pero su sentimiento rojiblanco parece fuera de toda duda.

En la entrevista también hubo espacio para la selección. Morata admitió su frustración por no estar, especialmente sabiendo que puede ser su última oportunidad mundialista. Se entiende su dolor, porque hablamos de un jugador que fue capitán de España y levantó una Eurocopa. Pero también se puede entender la decisión de Luis de la Fuente desde el plano deportivo. No hay mucho más que añadir: son decisiones complicadas, humanas y profesionales al mismo tiempo.
La gran reflexión, sin embargo, llega con la salud mental. Morata habló de ansiedad, depresión, medicación, inseguridades y miedo al juicio ajeno. Y resulta demoledor comprobar que, incluso después de una entrevista así, muchos comentarios en redes vuelven a caer en lo de siempre: que si es malísimo, que si es un burro, que si su agente tiene mucho mérito por colocarlo en grandes clubes, que si sin él jugaría en Segunda. Es desolador.
Internet, demasiadas veces, da asco. Porque se pide a los futbolistas que sean sinceros, pero cuando lo son se les machaca. Se reclama que hablen de salud mental, pero cuando cuentan su sufrimiento se les ridiculiza. Se exige rendimiento, valentía y compromiso, pero se olvida que detrás del dorsal hay una persona.
Morata no necesita que nadie reescriba su carrera. Ha jugado en Real Madrid, Juventus, Chelsea, Atlético, Milan, Galatasaray, Como y la selección española. Ha ganado títulos, ha marcado goles importantes y ha sido querido por muchos entrenadores y compañeros. Pero esta entrevista deja algo más valioso que cualquier estadística: muestra a un futbolista vulnerable, consciente de sus errores, agradecido, sensible y todavía dispuesto a seguir intentándolo.
Y quizá esa sea la verdadera victoria de Álvaro Morata. No haber ganado una Champions, una Eurocopa o un título concreto. Sino haberse caído muchas veces, haber sido señalado demasiadas veces y, aun así, seguir levantándose.


